Playa del Carmen tiene playas limpias y libres de sargazo, pero en pleno centro está perdiendo uno de sus principales atractivos: la arena.
Entre las calles 2 y 4, la erosión costera ha reducido considerablemente el espacio disponible para caminar, descansar y disfrutar del mar.
El fuerte oleaje ha provocado la formación de escalones de arena de más de 50 centímetros de altura, una señal visible del desgaste que presenta este tramo del litoral.
En algunos puntos, el agua llega directamente hasta la zona de palmeras, dejando una franja de paso cada vez más estrecha.
Esta situación representa una dificultad para quienes transitan por la playa, especialmente en los sectores donde los desniveles obligan a caminar sobre superficies irregulares.
Los clubes de playa ubicados en esta zona también presentan una imagen desolada, en medio de un escenario marcado por la reducción de la franja costera.
El problema cobra relevancia ante la cercanía de la temporada alta de diciembre, cuando se espera una mayor afluencia de visitantes al destino.
Sin embargo, la erosión no es la única situación que llama la atención.
A pesar de que el área se encuentra limpia y sin acumulaciones visibles de sargazo, una retroexcavadora continúa realizando trabajos directamente sobre la arena.
También se observó la circulación de vehículos tipo Razer de la Secretaría de Seguridad Ciudadana por sectores que presentan erosión.
Estas actividades generan interrogantes sobre los posibles efectos del tránsito de maquinaria y vehículos en una zona costera que ya muestra una pérdida importante de arena.
Aunque la circulación de unidades pesadas puede alterar la superficie de la playa, no se cuenta con un estudio técnico que permita determinar si las actividades observadas están contribuyendo a la erosión de este tramo.
Tampoco se ha precisado cuál es el objetivo de los trabajos realizados con la retroexcavadora ni las medidas de protección ambiental consideradas durante su operación.
La situación pone sobre la mesa la necesidad de revisar las condiciones actuales de este sector del litoral y evaluar las acciones necesarias para reducir riesgos a los usuarios.
Además, plantea la importancia de conocer si existen medidas específicas para el tránsito de maquinaria y vehículos oficiales en las áreas donde la erosión ha reducido el espacio disponible.
El deterioro de la franja de arena no solo modifica la imagen del destino, sino que también puede afectar las condiciones de uso de una de las zonas más visitadas del centro de Playa del Carmen.
Por ello, resulta relevante que las autoridades competentes informen sobre el estado de este tramo costero y las acciones previstas para su atención.
A pocas semanas del inicio de la temporada alta decembrina, la erosión entre las calles 2 y 4 deja una pregunta pendiente: qué medidas se tomarán para proteger la playa y mantener condiciones seguras para residentes y turistas.
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