Lydia Cacho, acusó al músico mexicano Alejandro Marcovich de violencia física y sexual, racismo, clasismo y más agresiones.
En una columna la periodista narró diversos momentos de violencia por parte de Marcovich. Desde los abusos a su hijo hasta el punto de que creciera temiendo, hasta el arranque racista que tuvo recientemente.
En el hospital donde se encuentra internado por cáncer de próstata, Marcovicharremetió contra el personal: “Indias prietas, país de nacos que no saben cuidar a los enfermos”, les gritó.
Cuando la hija le pidió a su padre controlarse, frente a testigos le gritó “tú eres una mexicana de mierda”, “los mexicanos no saben ni leer”.
Alejandro Marcovichtambién fue acusado de acosar sexualmente a una menor de edad y haberla agredido verbalmente luego de que esta se negara a seguirle el juego.
También señaló que golpeó a músicos más jóvenes (obviamente muy inferiores en jerarquía) bajo la excusa de haber consumido drogas y a amigos del músico de encubrirlos.
Un peligro para su familia
El músico nacido en Argentina fue acusado de violencia intrafamiliar por parte de su esposa, pero se amparó y evitó ser detenido.
También movió los hilos para quitarle todo el patrimonio a su mujer, incluso lo que era suyo antes de que contrajeran matrimonio, en un claro acto de violencia patrimonial y corrupción.
Lydia Cacho tuvo acceso al expediente judicial actualizado y contó que: “El informe policiaco del último arranque de violencia de Marcovich narra cómo con un palo de escoba rompió lámparas, objetos y atacó a su hija Bela, los golpes le dañaron la clavícula que, según el informe medicina legal, pudo haber sido fracturada si no la hubiesen rescatado a tiempo de los puños de su padre que amenazaba, como muchas veces, con matarla. A partir de ese momento la Jefatura General de Policía de Investigación y el Ministerio Público implementaron el “Código Águila” para la hija, el hijo y la esposa del músico. Esto significa, según el tamizaje elaborado, que el señor Alejandro Marcovich tiene orden pública de alejamiento de su esposa e hijos. Consta en expediente que “La evaluación de nivel de peligrosidad del acusado se encuentra en los límites mayores 22-44. Alto Riesgo de violencia feminicida”.
Por último el artista fue acusado de chantajear a su hijo con amenazas de suicidio, además de haber relatado la vez que se intentó suicidar frente a este pero le salvó la vida.