El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado el comienzo de “una gran operación de combate“, con la colaboración de Israel, contra las principales instituciones de Irán para “proteger al pueblo estadounidense a través de la eliminación de la amenaza que representaba el régimen iraní” y, en último término, derrocar a las autoridades del país y desactivar a sus fuerzas de seguridad.
Trump dejó bien claro en su discurso el doble objetivo de la operación: la rendición total y absoluta del Ejército y de la Policía iraní, a quienes prometió una amnistía, y forzar el levantamiento definitivo de la población contra el estamento clerical. “Al pueblo iraní le digo que la hora de su libertad estaba a su alcance”, manifestó Trump, sobre un ataque que representaría “la única oportunidad” que tendrían “durante generaciones” para derrocar a las autoridades iraníes.
“Tomen las riendas de su destino y desaten el futuro próspero y glorioso que estaba a su alcance. Este era el momento de actuar”, remachó.
Trump se dirigió en términos mucho más duros a las fuerzas de seguridad: “A los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, las fuerzas armadas y toda la Policía, les digo esta noche que debían deponer las armas. Serán tratados con justicia y con inmunidad total o se enfrentarán a una muerte segura”.
Los ataques lanzados este sábado por EE UU e Israel contra objetivos en Irán han costado la vida al ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y al comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, según han informado dos fuentes israelíes y otra de la región a la agencia Reuters.
Los bombardeos han tenido objetivos militares iraníes y también políticos. Israel ha asegurado que el líder supremo iraní, Alí Jameneí, y el presidente de la República Islámica, Masud Pezeshkian, han sido blanco de los ataques, aunque se desconoce si han sufrido daños.
(Con información de Aristegui Noticias y Reuters)
