Elon Musk acudió este domingo al Super Bowl en Glendale, a las afueras de Phoenix, Arizona. Estuvo tuiteando durante el partido, pero vio que sus tuits no tenían el eco que esperaba.
Según ha revelado el medio especializado Platformer, su enfado fue monumental al ver que los suyos generaban menos reacciones que los tuits del presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
Entró en cólera y decidió demostrar quién manda aquí. Dio un ultimátum a los programadores de Twitter: o cambiaban el algoritmo a toda prisa o serían despedidos.
Los ingenieros se pusieron manos a la obra y Musk se ha vuelto omnipresente en la red.
(Con información de El País)